Detrás del milagroso avance de Japón en los años recientes, detrás del gran salto al mundo tecnológico existe una población “trabajólica”; empleados y ejecutivos “quemados” por el estrés y por la competitividad social. El coproducto indeseado de la energía y el ajetreo de la sociedad postindustrial es el incremento de la tensión y la fatiga. Para combatir esto, informa la revista Tokio Bussiness Today, un número creciente de compañías japonesas están utilizando junto con los tradicionales períodos de ejercicio en grupo, prácticas meditativas para refrescar y dar más energía al personal, en lo que quizás constituye un ejemplo de la capacidad japonesa de adaptar y adoptar, de buscar remedios para los problemas de este siglo en formas que hemos explorado poco si no es que nada.