20 CONSEJOS PARA EVITAR EL ESTRÉS

Habitúate a:

Dormir las siete u ocho horas recomendadas para un buen funcionamiento de tu organismo a lo largo del día. Levántate con el tiempo suficiente para acudir al trabajo puntualmente. Si notas que las horas de sueño son escasas, duerme una siesta no superior a 15 minutos.

Basa tus comidas en la Dieta Mediterránea. No deben faltar el aceite de oliva, cereales, pescado, ave, verduras, legumbres y frutas. Evita las comidas copiosas con exceso de azúcar refinada, grasas, frituras o huevos.

Reduce si eres consumidor exagerado tus cantidades de sal, café, té, mate, tabaco y alcohol.

Analízate:

Focaliza tus objetivos a corto y medio plazo tanto en tu casa como en la faceta profesional.

No permitas que ninguna circunstancia ni persona rebaje tu dignidad. Una autoestima alta minimiza y relativiza el impacto de cualquier estrés.

Respeta tus motivaciones y haz las cosas que realmente te gustan. Trata de realizar las tareas que te resulten más interesantes y placenteras. Si una actividad te resulta desagradable, trata de no realizarla, o de encontrarle alguna utilidad o justificación ante tí mismo.

En el trabajo:

Adapta tu entorno de trabajo para un mayor aprovechamiento de tus tareas: Fotografías, música favorita, amuleto de la suerte, trofeos. 

Trata de ver las tareas y los contratiempos como desafíos que te permitirán crecer, y no como situaciones amenazadoras.

Aprende y habitúate a medir tus capacidades, y no te violentes intentando hacer algo más allá de tus posibilidades. Evita “exprimirte” hasta el agotamiento. A veces se pierde, intenta extraer lo positivo de los sucesos negativos.

Cuando una tarea no avanza, realice otra tarea o haz una pausa, y si puedes sal del lugar donde te encontrabas.

A veces lo trágico no son tanto las situaciones como el modo de interpretarlas. Es posible que cambiando la forma de ver los conflictos, se reduzca tu malestar y puedas elaborar otras soluciones.

Tiempo libre y ocio:

Dedica una parte del día a alguna actividad de ocio sin remordimientos: Leer, ir al cine, deporte, escuchar música… 

Si tienes familia y amistades dedícales un tiempo, desconectando de las obligaciones. Durante la semana dedica un día entero a descansar y realizar actividades que te gustan y no tengan ninguna relación con tus obligaciones habituales. 

Acostúmbrate en tus vacaciones a revisar y profundizar en tu escala de valores si no lo has hecho con anterioridad.

Deporte:      

Practicar deporte beneficia tu salud cardiovascular y te ayuda a quemar calorías. Sirve como relajante y elimina tensiones. Si te gusta caminar, aprovecha para hacerlo en los desplazamientos al trabajo, a la compra. Acostúmbrate a dejar el coche aparcado siempre que no sea indispensable. Si prefieres más intensidad y/o regularidad en tus ejercicios puedes acudir a un gimnasio en donde también podrás encontrar saunas y salas de masaje. Si te gustan y practicas los juegos de equipo, juega si lo disfrutas con pretensiones competitivas, pero evita que deriven en enfrentamientos personales con los oponentes.

Tu relación con los demás:

Acostúmbrate a admitir y a demandar la crítica, así como a expresar honestamente tus puntos de vista. Pide ayuda a las personas de tu entorno. Pedir ayuda es una muestra de reconocimiento a la otra persona. El desahogo con terceros mitiga frustraciones.

Es sano ser algo egoísta. A veces hay que decir, no. Resulta imposible complacer a todo el mundo. Al mismo tiempo, no permitas que los demás te presionen, te manipulen, ni te impongan unos criterios en contra de los tuyos.

Intenta hacer el amor periódicamente, sin apresuramientos y sin rutina.

El odio y el rencor no te ayudan a avanzar. El perdón, la comprensión, la tolerancia resulta la mejor opción para resolver algunos conflictos.

Cómo puedes conseguirlo:

Acostúmbrate a utilizar una agenda actualizada, donde apuntes todas las actividades, indicando el tiempo que te ocuparán. No apuntes más cosas de las que podrás hacer. Planifícate el día nada más comenzarlo.

 

Dejar un comentario

Tipos de estrés

1. Estrés y distrés.

El estrés actúa como factor de motivación para vencer y superar obstáculos. Puede decirse que es un elemento que nos ayuda a alcanzar el éxito, es el combustible para el logro de nuestras ambiciones. Este nivel normal y deseable podría denominarse simplemente como estrés. No obstante ese nivel puede ser superado llegando a ser potencialmente perjudicial; pudiéndose diferenciar tal estado con el nombre de ?distrés?. La diferenciación entre estrés y distrés que se ha hecho en este acápite, destaca la diferencia entre una condición necesaria y normal vs. otra que excede estos límites. Sin embargo a lo largo del trabajo, salvo en pocas excepciones, se utilizará la palabra estrés para designar lo que aquí hemos definido como distrés.

2. Estrés físico y estrés mental.

Algunos autores diferencias entre el estrés físico y el estrés mental, mientras que otros combinan ambas definiciones cuando hablan del estrés. Según un artículo en el Biomonitor, esta diferenciación depende de el origen o causa del estrés, definiendo al estrés físico principalmente como fatiga o cansancio físico. Puede expandirse esta definición para incluir exposición al calor o al frío, al peligro, o a sustancias irritantes. Por otro lado, el origen del estrés mental está en las relaciones interpersonales, frustraciones y apegos, conflictos con nuestra cultura o religión o por la preocupación por alguna enfermedad.

3. Estrés agudo.

El estrés agudo es el producto de una agresión intensa (aún violenta) ya sea física o emocional, limitada en el tiempo pero que supere el umbral del sujeto, da lugar a una respuesta también intensa, rápida y muchas veces violenta. Cuando el estrés agudo se presenta se llega a una respuesta en la que se pueden producir úlceras hemorrágicas de estómago como así también trastornos cardiovasculares. En personas con factores de riesgo altos, pueden tener un infarto ante situaciones de este tipo.

4. Estrés crónico.

Cuando el estrés se presenta en forma crónica, prolongado en el tiempo, contínuo, no necesariamente intenso, pero exigiendo adaptación permanente, se llega a sobrepasar el umbral de resistencia del sujeto para provocar las llamadas enfermedades de adaptación. Es decir que cuando el organismo se encuentra sobreestimulado, agotando las normas fisiológicas del individuo, el estrés se convierte en distrés. El estrés crónico puede darse ya sea por una exposición prolongada y continua a factores estresantes externos (como en profesiones como periodistas, ejecutivos, pilotos o médicos) o por condiciones crónicas o prolongadas de la respuesta al estrés (como en sujetos deprimidos y en el estrés postraumático). Aquí el sujeto se ve expuesto prolongadamente a las llamadas hormonas del estrés (catecolaminas, adrenalina y noradrenalina liberadas por el sistema nervioso simpático; y los glucocorticoides).

Algunos autores catalogan como estrés agudo al que ocurre dentro de un período menor a 6 meses, y crónico, de 6 meses o más .

5. Distrés por subestimulación.

Debemos tomar en cuenta que también hay distrés cuando existe subestimulación del organismo. Poseemos un ritmo biológico que cuando se encuentra en una inactividad exagerada, poco solicitado o en reposo excesivo, la irritabilidad y fatiga resultante son índice de estrés por subestimulación.

Dejar un comentario

¿Qué relación existe entre sus niveles de estrés y su vida sexual?

Por Servcios de Noticias. Explicado por el Dr. Lanfranco, especialista en urología. SANTO DOMINGO.- Las causas de las alteraciones de la erección del pene son muy variadas, pueden ser de origen orgánico, producto de enfermedades sistémicas como la hipertensión arterial, la diabetes, alteraciones en los niveles de lípidos o grasas, trastornos hormonales, enfermedades de los órganos genitales, cirugías urológicas y de fármacos o pueden ser de origen psicógeno.

Sin embargo, la mayoría de los investigadores opinan actualmente que lo más común es una disfunción eréctil mezcla de causas orgánicas y psicógenas. Así lo explicó el doctor Pedro Lanfranco, especialista en urología de la Clínica Independencia. “Si usted es médico, periodista, abogado o policía es muy posible que experimente altos grados de estrés en su rutina laboral, lo cual podría perjudicar seriamente su vida sexual. Si antes las parejas acostumbraban a tener relaciones tres veces por semana, hoy el número ha caído hasta un encuentro por semana, por quincena o hasta por mes”, expresa Lanfranco.

Quienes padecen más estrés son aquellas personas cuya profesión los lleva a un contacto directo con los problemas sociales o sus decisiones pueden impactar la vida de otros. Un ejemplo son los reporteros, quienes día a día deben lidiar con las agresiones, el maltrato y la violencia provenientes de ciertos grupos sociales, agregó el galeno.  

El estrés del siglo XXI

El estrés es una tensión agobiante, casi inherente al humano del nuevo siglo. “Esta afección es necesaria, en niveles bajos, porque activa, motiva y mueve a las personas a realizar diversas actividades. Sin embargo, cuando el estrés supera los niveles ‘tolerables’, comienza a generar serios problemas”, afirma Lanfranco.  Es muy común que como consecuencia se altere el sistema inmunológico y aparezcan enfermedades, que el individuo sienta mucho cansancio, esté irritable o pierda la concentración. Pero una de las peores consecuencias derivadas del estrés es la pérdida del deseo sexual. Esto significa que la gente podría dejar de tener relaciones con su pareja porque no siente las ganas de intimar. Como desencadenantes de la falta de apetito sexual se suman otros factores como la posibilidad de perder el trabajo o la escasez de dinero para cubrir las necesidades familiares o personales. También influyen en gran medida factores externos como el tráfico, los ruidos, el deterioro del medio ambiente y la disparidad de horarios de la pareja, entre otros.  

Soluciones simples, satisfacción completa

Según estudios realizados, los profesionales masculinos sometidos a altas dosis de estrés son también más propensos a experimentar algunos trastornos sexuales como la disfunción eréctil. Debe saberse convivir con el estrés y la mejor forma de hacerlo es controlándolo. La vía más eficaz para lograr ese cometido es viviendo, es decir, cambiando los hábitos sedentarios por otros que incluyan recreación, diversión y la práctica de deportes. Para controlar el estrés no hay soluciones mágicas, lo que se puede hacer es cambiar la filosofía de vida por una que permita alcanzar bienestar, alegría, interdependencia y un óptimo desarrollo personal y social. Escuchar música, aprender a decir que sí o que no cuando se trata de cumplir una promesa, o bien viajar al campo para apartarse de la rutina.  

Las profesiones más estresantes

·        Controladores de tráfico aéreo

·        Bomberos y paramédicos

·        Médicos (anestesiólogos, oftalmólogos, neurocirujanos, psiquiatras)

·        Periodistas

·        Policías

·       Militares

·        Toreros

·        Vigilantes de prisiones

·        Jueces y abogados penalistas  

Tips para dejar de lado el estrés

·        Aprender a decir que sí o que no, según las posibilidades que se tenga de cumplir la promesa

·        Oír música

·        Hacer ejercicios

·        Estudiar y perfeccionarse

·        Divertirse de varias maneras, ajustadas a la realidad económica de cada quien

·        Relajarse, recrearse y relacionarse

·        Desarrollar afectos, amores y amistades

·        Viajar cada vez que se pueda, pues la rutina es muy dañina   

Dejar un comentario

Sonidos y musica relajante

La música relajante es una ayuda para aliviar el insomnio, ayuda en ejercicios de relajación como el yoga o en ejercicios de respiración, y a mucha gente también le ayuda a trabajar o estudiar.

Música romántica, música clásica, música gregoriana… Lo importante es elegir el tipo de música que te haga sentir mejor.

Comentarios (1)

Mejorando nuestra idea de negocio

A nuestra idea original, creo que podriamos agregar. Vender musica relajante por internet, o incluso dar las clases por internet. Tambien prodriamos vender programas de relajacion (en videos) las clases y los pasos a seguir. Nos gustaria saber que opinan las personas al respecto. Muchas gracias por sus comentarios.

Dejar un comentario

El estrés post vacacional

Volver a las actividades cotidianas y al trabajo después de un tiempo de descanso puede provocar cuadros de depresión, angustia, mal humor irritación, ansiedad y cansancio. Se produce el mismo estado que se tenía antes de comenzar las vacaciones. Afecta especialmente a personas jóvenes con alta exigencia laboral.

El denominado “estrés post vacacional”, un problema que aguarda a los turistas de regreso al hogar cuando el veraneo pasa a ser un recuerdo, puede provocar cuadros de depresión, angustia, mal humor, irritación, ansiedad y cansancio, según advierten los especialistas.

Hacer la valija, despedirse del mar o la montaña, afrontar la ruta y prepararse para conectar nuevamente con la rutina cotidiana suele ser un trance difícil de pasar.

Para muchos, el cansancio y el estrés que produce el después de las vacaciones suele equipararse con el que se tenía antes de emprender el veraneo.

Las quejas de quienes deben atravesar la experiencia son avaladas, ahora, por la opinión de los especialistas.

Según se comprobó, volver a las preocupaciones cotidianas y al trabajo después de un período de descanso puede provocar cuadros de depresión, angustia, mal humor, irritación, ansiedad y cansancio.

El fenómeno es conocido como “estrés pos-vacacional”, un trastorno adaptativo natural sufrido por miles de veraneantes y que suele manifestarse desde el momento de armar la valija de regreso y hasta que la rutina laboral y doméstica vuelve a ganar los días.

El pico del malestar, por lo general, se produce durante el mismo viaje de vuelta al hogar, un momento que actúa como bisagra.

Según diversos estudios, este estrés pos-vacacional tiene como principal grupo de riesgo a las personas jóvenes con mucha exigencia laboral que, durante las vacaciones, viven una ruptura brusca en su ritmo de vida.

Pero, además, las amas de casa y los chicos en edad escolar también son grupos propensos a sufrir este tipo de cuadro.

Para algunos psicólogos, la angustia y el cansancio post vacacional no constituyen una patología en sí misma, sino que conforman un cuadro anímico propio de un fenómeno estacional.

Por eso, recomiendan no preocuparse. El estrés, dicen, desaparecerá a los pocos días de retomar la actividad. En ese marco, aconsejan respetar un tiempo adecuado de readaptación a las obligaciones diarias y evitar lanzarse de cabeza en la rutina laboral.

Pero en otros casos, el malestar suele extenderse más allá y generar un cuadro que se reproduce en el trabajo y en la vida cotidiana.

Este tipo de casos, coinciden los expertos consultados, suele producirse cuando hay una insatisfacción de base con la actividad diaria, la familia o el trabajo que quedan suspendidas durante el veraneo. Volver, entonces, significa un sacrificio aún más duro.

La diferencia es clave. Mientras los médicos aseguran que un cuadro de malestar que dure unos pocos días después de volver de las vacaciones no es preocupante, sí aconsejan pedir ayuda profesional si la depresión, el estrés y el cansancio se extienden más allá.

En esos casos, aseguran, el efecto negativo que produce volver a casa puede llegar a desencadenar una crisis depresiva que se encontraba aletargada.

La depresión y la angustia que produce la aventura de volver al hogar y al trabajo tiene origen en varias causas.

Pero, fundamentalmente, el estrés suele estar generado por un descanso inadecuado y a una mala utilización del ocio durante las vacaciones.

Para la psicóloga platense Patricia de Maestri, las causas están relacionadas con las expectativas “desmedidas” que se depositan sobre las vacaciones, que “nunca son lo que uno espera que sean”.

En esa etapa, los conflictos suelen florecer, explica, por varios motivos. Por ejemplo, porque se producen encuentros no habituales durante el año.

Pero sobre todo, resalta, el problema en torno a las vacaciones y a la mala utilización del tiempo descanso surge a partir de la necesidad de reemplazar una rutina ligada a lo laboral con otra rutina “que puede ser igual de agobiante”.

“Muchas personas, en vez de buscar en las vacaciones un período de descanso o de reposo apuestan por el aturdimiento y llenan sus días de actividades. Tantos estímulos, como se sabe, aplacan la conciencia lúcida”, grafica.

Además, explica, hay un rasgo nocivo que comparten muchos de los que sufren el estrés posvacacional. “El problema es que ven al veraneo como una cura para todos los males, como un período en el que se van a solucionar todos los problemas del año. Pero en realidad, cuando volvemos los conflictos siguen estando ahí donde los dejamos”.

Para mitigar los efectos de el estrés y la depresión posterior a los períodos de descanso, nada mejor que respetar los tiempos de readaptación del cuerpo a la vieja rutina.

El proceso, explican los especialistas, es similar al que atravesamos cuando emprendemos las vacaciones, sólo que a la inversa.

“Cuando volvemos de las vacaciones hay un proceso de reacomodamiento similar al que pasamos cuando iniciamos el descanso. Pero, en este caso, tiene que ver con volver a encontrarse con los horarios, con el trabajo. Y, es sabido, uno suele adaptarse más fácil al descanso que al trabajo”, explica Patricia de Maestri.

La psicóloga desaconseja, por eso, estirar al máximo las vacaciones y retornar a casa poco antes de tener que volver a las cuestiones cotidianas.

“Esa decisión es, sin dudas, contraproducente, porque no hay tiempo para que el cuerpo se acomode”, agregó.
En cambio, recomienda que quienes vuelven del veraneo se tomen al menos 48 horas para emprender una readaptación más saludable.

“En ese período -explica- lo ideal sería no iniciar ninguna actividad de exigencia laboral o intelectual. Hay que usar ese tiempo para, simplemente, reconectar paulatinamente con las cosas que dejamos antes de irnos”.

Dejar un comentario

Supere su estrés en el mar…

Una de las enfermedades que más absentismo laboral produce en nuestros días, es el stress. Durante años se le ha dado diferentes nombres y se ha achacado a diversas causas. En este siglo es una de las enfermedades no físicas que más bajas produce.


Antes no se le daba importancia y bastaba con unas semanas de vacaciones. Sin embargo las cifras de absentsmo, y bajas laborales indican que el tema es algo mas complejo. En este articulo vd. puede hallar como mejorar su estado de estres en el mar de diferentes formas.


El mar será su terapia natural y formará parte de su estio de vida. Sepa como obtener el maximo beneficio antiestrés.El stress tiene una raíz psicológica, pero puede afectar y afecta a la parte física. El primer síntoma que suele aparecer, es la apatía, esto produce un decaimiento a nivel personal y abandono paulatino de la actividad física. Generando esto ultimo, un empobrecimiento del cuerpo abriéndolo así, a cualquier enfermedad, por tener bajas las defensas. Por lo anteriormente citado, todo lo que produzca un sosiego o un equilibrio mental, puede ayudar a mejorar esa sintomatología.
La Mar ya por si sola ofrece una tranquilidad comparable a los demás elementos principales (tierra, fuego, agua y aire). Sentado en la playa o en una zona de costa sin ruidos, solo escuchando el fragor de las olas rompiendo y dejando vagar la vista y la imaginación en el gran azul; los latidos del corazón disminuyen y la mente se tranquiliza. Si se utiliza la mar como medio para desarrollar el cuerpo, el bienestar mental y físico se multiplica en muchos puntos. En cuanto se desarrolla una actividad física en un medio acuático, como en cualquier otro entorno natural, los beneficios son muy numerosos al interactuar con el medio. Navegación a vela, pesca de altura, travesías en piragua, buceo…etc. Son actividades tranquilas que ayudan al equilibrio mental y por lo tanto a mejorar el stress o al riesgo a padecerlo. La práctica de regatas de vela, surf, traineras, rafting…etc. Son actividades más extremas que utilizan la combinación del cuerpo y la mente, buscando a su vez las destrezas y habilidades de la persona para poder realizarlas. El stress se reduce considerablemente al exigir estos deportes el 100% del cuerpo y de la mente. Existen otras actividades más psicológicas que están dando sus frutos en la integración de minusválidos y en apaliar los efectos depresivos que produce el stress o cualquier otra enfermedad psicológica. Como pueden ser: avistamiento de cetáceos, nadar con delfines…etc.

Dejar un comentario

Older Posts »
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.